Empiezo a darme cuenta de que jamás podré llegar

Publicado en Fotografía, Muy personal, Viajar el March 23rd, 2017 por diegojambrina

Cada viaje supone una oportunidad perdida y la confirmación de que, esté donde esté, nunca estoy en mi totalidad. El deseo no puede. La realidad todo lo aplasta. Demasiado peso para que mi pecho se levante con cada inspiración.

Respiro.

Estoy aprendiendo, o al menos quiero aprender, a convivir con la realidad. Quiero no esperar nada de ella y disfrutar de la incertidumbre de la vida. Y empiezo a ver luz en mi búsqueda constante por cada rincón del mundo. Y poco a poco, foto a foto, alumbrar el deseo de no querer llegar.

Falsa esperanza

Luz nocturna

En vuelo

Hacia un destino sin nombre

Sin descanso

Olvido

Destino marcado

Atrapada por la luz

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La ciudad de la luz, no es París

Publicado en Arlés, Fotografía, Francia, Mediterráneo, Provenza, Viajar el July 23rd, 2016 por diegojambrina

No dice mucho a favor de París el hecho de que no me acuerde exactamente si han sido tres o cuatro las veces que he estado en ella. Podría hacer el esfuerzo de mirar en mis apuntes, pero, francamente, no me apetece. Y, además, este post es para la verdadera ciudad de la luz: Arlés.

Esta ciudad al sur de Francia me tiene totalmente enamorado.

Caí sin remedio mucho antes de que yo paseara por sus calles. Mucho antes incluso de que empezara a viajar. Caí cuando de pequeño y en la oscuridad del salón de casa, vi “El loco del pelo rojo”; esa obra maestra del cine protagonizada por mi admirado Kirk Douglas. Una película sobre la vida de Vincent Van Gogh en la que se describe con especial sensibilidad el tiempo que el pintor vivió y trabajó en Arlés.

Para Van Gogh, este rincón del Mediterráneo era fuente de inspiración, sencillamente, porque la luz vivía allí. Hoy, Van Gogh es un reclamo turístico, pero en esta época del año el reclamo es un evento: Rencontres de la photographie. Uno de los más importantes, sino el más importante festival de fotografía de toda Europa. Y para allá que me fui.

Rojo instante, eterno deseo

Está a 759Km de mi casa. Unas nueve horas de camino. Tiempo suficiente para ir calentando mi cámara.

Afortunadamente para mí, mi carné de conducir había caducado y el provisional que tenía no me permitía circular por las carreteras francesas. Me lo pasé bien, jugando con la luz durante el viaje. La verdad, es que algo me decía que aquel fin de semana iba a ser un fin de semana lleno de luz.

Luz, aliada en la vida

Luz y calor, mucho calor, fue lo que me encontré; más de 40 grados, insuficientes, sin embargo, para obligarme a quedarme en algún local con aire acondicionado. Porque si estás en Arlés, lo único que te apetece es recorrer las calles sin mapa, sin criterio, sin razón. Pasear y dejarte atrapar por los claroscuros, que ensalzan la belleza de una edificación provenzal ligeramente descuidada, ligeramente conservada.

Entre amigas, entre sombras

Por si su arquitectura provenzal, sus numerosas ruinas romanas y su influencia en la vida y obra de Van Gogh no fuera suficiente atractivo, Arlés amanece a principios de julio con arte fotográfico en cada esquina. No se trata de un festival donde el arte se esconda tras las paredes de una sala expositiva. El arte sale a la calle, y lo hace gracias no sólo a la organización, sino también a fotógrafos espontáneos que acuden a la ciudad a mostrar su trabajo, para disfrute de todos y para tratar de atraer la mirada del experto. Hay un sueño en cada foto.

La calle es arte

Vistas al interior

Otros, exponen su ropa mojada sin rubor alguno. Se nota que estamos en una ciudad mediterránea. La gente es abierta, confiada, natural y sabe aprovechar una esquina soleada para colocar unas cuerdas y secar su colada.

Típica estampa pasada de hoy

Revisando las fotos que me traje de allí, siento que he tenido suerte. No sólo por encontrarme con una estampa propia del gran Martin Parr, sino porque me encontré con la loca del pelo rojo en “le café la nuit”, el mismísimo café donde el loco del pelo rojo saciaba su sed perturbadora con absenta. ¡No es increíble!

La loca del pelo rojo

Sí, me siento un hombre con suerte, pero también siento que voy creciendo como fotógrafo. Tal vez esté mal decirlo, hablar bien de uno mismo no es políticamente correcto, pero si he empezado este post escribiendo no muy bien de París, no voy a cortarme ahora.

De todas formas, si no pensáis lo mismo que yo, esto es un blog, comentad, criticadme, decidme que se me ha subido el absenta a la cabeza. Decid lo que queráis y decidlo sin tapujos.

Marco natural

Contemplación

Tengo muy buen recuerdo de este viaje. Muchas horas de carretera para llegar, muchas horas para volver, tan solo un día y medio allí, pero mereció la pena. Es un lugar muy recomendable. Lo recomiendo a amamantes a la fotografía, a la pintura, a la arquitectura, a la historia, a la luz y, por qué no, lo recomiendo también a los turistas sin pretensiones.

Bajo la sombra de la farola

Sin luz

La parte trasera del imperio romano

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El método para saber si la fotografía es para ti

Publicado en Algorta, Bizkaia, Euskadi, Fotografía, Fujifilm X100, Getxo el June 15th, 2014 por diegojambrina

El fotógrafo José Manuel Navia asegura tener un método eficaz para saber si alguien está hecho para ser fotógrafo. Cuesta unos 3.000€, pero afirma sin titubeos que funciona. El método consiste en pagar un viaje a la persona en cuestión al lugar del mundo que más le atraiga fotografiar. Da igual cuál: Tanzania, Egipto, Canadá, Mongolia… el que quiera. Estará él sólo sacando fotos durante tres semanas. Para este viaje se invertirán unos 2.400€. A su vuelta, se le organiza, con los 600 restantes, otro viaje. Esta vez a un pueblo de Castilla y León. Al que sea. Si al acabar los dos viajes, no ha disfrutado haciendo fotos tanto en un sitio como en otro, no está hecho para la fotografía.

Y así empieza este post sobre mí y el mundo a 300 metros de mi casa.

Hoy me he levantado y tras pensar adónde podría ir para sacar fotos, me he acordado del amigo Navia, y me he dicho: “vamos a comprobarlo”. Así que he dejado la moto en el garaje y he salido por mi pueblo con la sana intención de divertirme haciendo fotos sin que importara nada más. Y el resultado ha sido fantástico.

No quiero decir que las fotos hechas hayan sido fantásticas, sino que me lo he pasado en grande. Incluso he sonreído. Aprovechando que estaba escondido tras mi Fuji X100 y que me daba la sombra, una enorme sonrisa ha aparecido en mi cara cuando ese maravilloso perro loco se convertía en un iluminado.

Fotografiar solo es también una liberación. Evita las prisas. Puedes sentarte y esperar a que alguien pase por ese bonito fondo que has encontrado sin tener que dar explicaciones a nadie. Y si el que pasa, no viste como te hubiera gustado o ha pasado demasiado rápido, o demasiado lento, o demasiado lejos, o demasiado cerca, pues esperas un poco más. Y así hasta que, por fin, aparece la chica que estabas esperando: de rosa y distraída con su móvil a juego.

Hoy me he sentido invisible. Mientras mis modelos fotografiados estaban deslumbrados por la luz intrusa y yo me encontraba agazapado en la sombra, nadie parecía verme. Es una de esas tácticas de las que suelen hablar los streetphotographers: ser invisible. Un imposible que hoy se ha hecho realidad.

E incluso me ha dado tiempo a desprenderme de la tiranía del color.

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Bretaña, la región de la luz. Al oeste de París.

Publicado en Bretaña, Canon, Fotografía, Viajar el May 16th, 2014 por diegojambrina

La Parte I de mi viaje al pasado: Caminando por Bretaña.

Alguien escribió una vez que París era la ciudad de la luz, y así se quedó. Pues yo voy a escribir que Bretaña es la región de la luz, a ver qué pasa.

Las estrechas calles de esos magníficos pueblos construidos hace más de cinco siglos, bombardeados por la estupidez humana hace poco más de 50 años y rehabilitados por la sensibilidad que aún pervive en cierta gente crean encuadres muy atractivos para esos locos que pintamos con luz.

Además, Bretaña tiene una arquitectura originalmente religiosa, reconvertidas en lugares de culto al turismo, con una luz de colores especialmente atractiva. Me resisto a escribir que la luz es divina. Vaya, lo acabo de hacer.

Bretaña es un buen destino que visitar, pero habrá que tener especial cuidado en la época del año que se elige para ello. Las santas vacaciones que hemos tenido en abril fueron un acierto. Poco turista, salvo en Le Mont Saint Michel (frontera con Normandía), interrumpe en el encuadre sin previo aviso, pero si lo hace aprovéchalo y dispara. A veces mejora la composición inicial.

He oído que en verano, las estrechas calles se vuelven más estrechas por la cantidad de turistas extranjeros que se suman a los nacionales, pero si no hay opción de elección, no dejéis de ir. Siempre tendréis rincones y momentos olvidados por la mayoría.

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Restaurantes románticos, una prueba para cámaras y fotógrafos

Publicado en Fotografía, Restaurantes el December 10th, 2013 por diegojambrina

Si eres fotógrafo o aficionado a la fotografía seguro que has tenido que aguantar de tus amigos y familiares frases de este pelo:  “Esa cámara sí que hará buenas fotos, ¿no?”. Y es que se creen que es la cámara la que hace las fotos y no quien la maneja.

Parte de la culpa la tiene la industria publicitaria (en la que llevo trabajando más de 14 años), que hace creer a la gente que cuanto más dinero te dejes en el equipo, mejores serán tus fotos.

Pues no, casi nunca es así. Casi nunca, porque hay ocasiones en las que sin una buena cámara, da igual cuánta calidad tenga el fotógrafo. Como, por ejemplo, cuando vas a uno de esos restaurantes románticos con una luz tan baja que roza el suelo.

Bien, para estos casos, sí: si no tienes un objetivo superluminoso o una cámara con buen comportamiento en ISOs altos o las dos cosas, no hay nada que hacer. Y cuanto más romántico sea el restaurante, mejor tendrá que ser el equipo.

Esto me pasó en el Petit Komité.


Un restaurante de piedra y madera by Diego Jambrina on 500px.com


Canon EOS 450D, 1/8, f/4, 1600 ISO y buen pulso y revelado digital

No te dejes engañar por el nombre, es un restaurante ubicado en un mítico caserío vasco. Un pequeño rincón que aunque está situado en Galdakao, a tan solo 10Km de Bilbao, te alejas de la capital de asfalto y titanio para adentrarte en la Bizkaia de madera y piedra.

Se podría decir que el Caserío Iraragorri es un oasis temporal.


Cucharas by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/500, f/2, 1000 ISO y sin miedo a la trepidación

Mi amigo y tocayo Diego Marcos habla del Petit Komité y sus virtudes como restaurante, no sin cierto temor, en su blog www.lamejorchuletadebilbao.com Yo, sin embargo, sigo con mi pataleta.

Sigo defendiendo el buen hacer del fotógrafo por encima del equipo fotográfico y sigo aclarando que hay momentos en los que un buen equipo es fundamental.

Esta foto de la cabeza de caballo esperando eternamente a una cucharada de rica azúcar, es un buen ejemplo de lo primero, aunque técnicamente hablando, ha sido un churro.

¿Por qué? Porque ningún fotógrafo en su sano juicio hubiera hecho esta foto a f/9. Sí, yo sí, pero fue un desliz, y, sin embargo, el resultado fue bueno. La razón está en el cuidadoso revelado digital: aclaré la imagen por las zonas más oscuras, oscurecí las zonas más claras y evité el grano.

¿Y qué conseguí? Mantener dos puntos de interés con muy diferente iluminación en un solo disparo.

Caballo fino by Diego Jambrina on 500px.com


Canon EOS 450D, 1/13, f/9 (descuido que pude salvar) y 800 ISO

El Petit Komité es un lugar tranquilo e invita a quedarse incluso después de comer. Tiene un fabuloso porche en el que, seguramente no habrá problemas de luz, a no ser que vayas a cenar.

Yo fui de noche, así que, aquí fuera la cámara también tuvo mucho que decir.

Para este caso utilicé una cámara sin espejo. Estoy seguro de que contribuyó, junto a mis movimientos sibilinos, a que el gato se mantuviera en su sitio tras varios disparos absolutamente silenciosos y así captar su estado de comodidad.


Gato, sonríe. by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/8, f/2, 1000 ISO y suaves movimientos y cámara sin espejo

Bueno, pues eso es todo. Recordad las 5 normas básicas para hacer fotos en los restaurantes románticos:

  1. Cámaras que aguanten ISOs altos. Hoy en día la oferta es amplia, aunque la cartera para hacerse con cualquiera de ellas también lo debe ser.
  2. Objetivos luminosos. Cada vez lo son más, pero los precios no varían y continúan siendo caros.
  3. Buen revelado digital. Algunos conocimientos de revelado (yo utilizo el Adobe Bridge).
  4. Concentración. Hay que darse cuenta de que el diafragma del objetivo está abierto al máximo.
  5. Y saber hacer.


Libro por escribir by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/15, f/2, 2000 ISO y sin miedo

Bienvenidos al oscuro mundo de los restaurantes románticos.

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