No quiero sentirme como en casa

Publicado en Bilbao, Bizkaia, Euskadi, Fotografía, Fujifilm X-Pro2, Muy personal el February 24th, 2018 por diegojambrina

Cautivo de mi propia costumbre, lucho por mirar mi entorno con ojos de viajero inquieto. Lucho por salir a la calle con mi cámara de fotos y ver, en la misma ciudad de siempre, lo que nunca antes había visto.

Pero es la distancia la que me acerca a mi yo fotógrafo. Viajo, cruzo la frontera de lo conocido, y mi mente despierta, se despereza, se libera.

Me siento libre. Libre para mirar, para curiosear, para pararme en una esquina, para retroceder sobre mis pasos, para pensar en lo que fui y en lo que soy y para no pensar en lo que seré. Libre para sentirme libre.

Para mí, no hay nada como no sentirme como en casa.

Una vida falsamente iluminada

A veces, vagabundeo por estrechas calles de nombres desconocidos y hago una foto. A veces, llego a un destino con nombre conocido y hago una foto. A veces, me paro en seco y hago una foto. A veces, retrocedo y hago una foto. A veces, veo lo que nadie ve y hago una foto. A veces, no pasa nada y hago una foto.

Cuando viajo, hago fotos.

Vagabundo

En el lugar en el que habito, no. Al menos no siempre ni con tanta productividad. Me cuesta sorprenderme, me cuesta curiosear, me cuesta mirar, me cuesta reconocerme.

Llevo años prometiendo hacer un post sobre Bilbao. Y había empezado este con la intención de conseguir hacer realidad esta promesa. Pero (creo) he vuelto a fallar, aunque (me sincero) no me importa demasiado. Porque lo importante no es el lugar en el que esté, lo importante es que yo esté.

 
 

Las cinco fotografías que hay en este post están tomadas en Bilbao, durante un momento de lucidez en el que al mirar por el visor me reconocí con absoluta claridad.

Mente iluminada

Puerta abierta

Todos somos sombra

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Correr detrás de la imagen

Publicado en Algorta, Bilbao, Fotografía, Fujifilm X100, Getxo, Suiza el July 7th, 2014 por diegojambrina

La paciencia es una de esas virtudes que los grandes fotógrafos tienen y resaltan en sus entrevistas, charlas y libros, pero, a veces, es más divertido desprenderse de ella y echar a correr, cámara en mano, detrás de la imagen.

Bueno, tampoco es plan de correr como pollo sin cabeza hasta desplomarse sin fuerzas y sin foto.

Basta con mirar a tu alrededor, echarle una pizca de intuición, tener la cámara preparada con su ISO, velocidad y apertura adecuada y andar con pies ligeros. Seguro que en cualquier momento encuentras la imagen y tienes que esprintar para darle alcance.

No tengas miedo en no llegar, en ocasiones ocurrirá que la acción es mucho más rápida que tú y el encuadre se llena de vacío. No importa. Lo importante es que te lo has pasado bien en el intento. Y además, cuando sí lo logras, cuando alcanzas el objetivo, la satisfacción es mucho mayor.

Sí, no hay nada como cuando aprietas el botón y te dices “la tengo”.

Photograph Correr para entrar en calor by Diego Jambrina on 500px

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El Puerto Viejo de Algorta, un aliado del tiempo

Publicado en Algorta, Bizkaia, Euskadi, Fotografía, Getxo, Viajar el January 15th, 2014 por diegojambrina

El tiempo es uno de esos enemigos a los que se odian hasta llegar a la locura. Si por nosotros fuera, acabaríamos con él para siempre. Pero siempre es mucho tiempo, y terminaríamos cansándonos. Esto nos lleva a pensar, al menos lo pienso yo, que el tiempo es, en ocasiones, un gran aliado. Se alía con el buen gusto, con el sabor, con las tradiciones y con el Puerto Viejo de Algorta (Getxo, Bizkaia).


Un pueblo rojo y blanco by Diego Jambrina on 500px.com

El Puerto Viejo de Algorta es uno de esos lugares moldeados por el tiempo.

La madera y la pintura que la cubre, el hierro y la piedra, el trabajo y la piel de sus vecinos notan sus efectos.

Pasear por las estrechas y empinadas calles es una actividad que lleva poco tiempo. Tan solo tiene dos cortas calles principales, dos calles secundarias y unas cuantas callejuelas por las que nadie pasea a no ser que sea vecino o fotógrafo. Y a pesar de su pequeño tamaño, podríais pasar aquí todo el día.

Tiene varias zonas donde sentarse y ver pasar el tiempo. También tiene cinco bares y cuatro restaurantes a los que, por su calidad gastronómica y ambiente arrantzal, acuden a ellos cada fin de semana muchos algortarras, gente del resto de Bizkaia y, se empieza a notar ahora, ciertos turistas del Estado y unos poquitos extranjeros.


Estrechos pasos que animan a descubrir by Diego Jambrina on 500px.com

Es evidente que los turistas que se asoman al norte cada vez quieren conocer más y vivir experiencias cercanas al pasado, por su gastronomía y arquitectura, que los atractivos de Bilbao no pueden complacer por sí solos. Por eso, el Puerto Viejo de Algorta es un rincón que complementa perfectamente al titanio del Museo Guggenheim, los lienzos del Museo de Bellas Artes y las tiendas de la Gran Vía.

Si se piensa en un fin de semana en Bilbao o, mejor aún, en un puente, es absolutamente imperdonable no visitar este viejo puerto.

Pero más viejo que el mismísimo Puerto Viejo es Karolo. El personaje más famoso del lugar, un bohemio, como se define a sí mismo, alegre, abierto, soñador y algo loco. Dice que ha viajado por todo el mundo, ha vivido en tantos países que ni él mismo se acuerda, ha trabajado en la televisión, la radio y el cine y se ha codeado con los actores del Hollywood dorado. Las paredes de su casa están adornadas con fotografías y recuerdos de aquellas estrellas, y, si mostráis interés, os invitará a comprobarlo.

Es el máximo representante de la hospitalidad de la gente que vive aquí.


El viejo más viejo que el mismísimo Puerto Viejo by Diego Jambrina on 500px.com

Seguramente Karolo vivió los años en los que la actividad principal de sus vecinos era la pesca y su comercialización. Cuando el Puerto Viejo no era tan viejo, las txalupas salían a la mar y volvían con fresco y brillante género. De todo aquello, hoy quedan dos esculturas y algunos coletazos que bien se pueden aprovechar.

Si acudís a primera hora tal vez tengáis suerte de encontraros con un pequeño puesto situado justo enfrente de estas esculturas y podáis comprar pescado con las agallas rojas y productos de la huerta con feo aspecto, pero maravilloso sabor.

Y si no, recordad que hay 5 bares y 4 restaurantes.

Lugares así ya no se hacen, ya no se construye siguiendo los dictados de la orografía, obligados a crear recovecos y escaleras imposibles. Pero además, lugares así ya casi no se conservan, y en el caso de Bizkaia, aún es más evidente. El tiempo ha acabado con ellos, aunque, como veis, en este caso, el lugar se ha aliado con el tiempo.


Acceso intrincado al hogar by Diego Jambrina on 500px.com

Bienvenidos a mi pueblo. Ongietorri!

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Restaurantes románticos, una prueba para cámaras y fotógrafos

Publicado en Fotografía el December 10th, 2013 por diegojambrina

Si eres fotógrafo o aficionado a la fotografía seguro que has tenido que aguantar de tus amigos y familiares frases de este pelo:  “Esa cámara sí que hará buenas fotos, ¿no?”. Y es que se creen que es la cámara la que hace las fotos y no quien la maneja.

Parte de la culpa la tiene la industria publicitaria (en la que llevo trabajando más de 14 años), que hace creer a la gente que cuanto más dinero te dejes en el equipo, mejores serán tus fotos.

Pues no, casi nunca es así. Casi nunca, porque hay ocasiones en las que sin una buena cámara, da igual cuánta calidad tenga el fotógrafo. Como, por ejemplo, cuando vas a uno de esos restaurantes románticos con una luz tan baja que roza el suelo.

Bien, para estos casos, sí: si no tienes un objetivo superluminoso o una cámara con buen comportamiento en ISOs altos o las dos cosas, no hay nada que hacer. Y cuanto más romántico sea el restaurante, mejor tendrá que ser el equipo.

Esto me pasó en el Petit Komité.


Un restaurante de piedra y madera by Diego Jambrina on 500px.com


Canon EOS 450D, 1/8, f/4, 1600 ISO y buen pulso y revelado digital

No te dejes engañar por el nombre, es un restaurante ubicado en un mítico caserío vasco. Un pequeño rincón que aunque está situado en Galdakao, a tan solo 10Km de Bilbao, te alejas de la capital de asfalto y titanio para adentrarte en la Bizkaia de madera y piedra.

Se podría decir que el Caserío Iraragorri es un oasis temporal.


Cucharas by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/500, f/2, 1000 ISO y sin miedo a la trepidación

Mi amigo y tocayo Diego Marcos habla del Petit Komité y sus virtudes como restaurante, no sin cierto temor, en su blog www.lamejorchuletadebilbao.com Yo, sin embargo, sigo con mi pataleta.

Sigo defendiendo el buen hacer del fotógrafo por encima del equipo fotográfico y sigo aclarando que hay momentos en los que un buen equipo es fundamental.

Esta foto de la cabeza de caballo esperando eternamente a una cucharada de rica azúcar, es un buen ejemplo de lo primero, aunque técnicamente hablando, ha sido un churro.

¿Por qué? Porque ningún fotógrafo en su sano juicio hubiera hecho esta foto a f/9. Sí, yo sí, pero fue un desliz, y, sin embargo, el resultado fue bueno. La razón está en el cuidadoso revelado digital: aclaré la imagen por las zonas más oscuras, oscurecí las zonas más claras y evité el grano.

¿Y qué conseguí? Mantener dos puntos de interés con muy diferente iluminación en un solo disparo.

Caballo fino by Diego Jambrina on 500px.com


Canon EOS 450D, 1/13, f/9 (descuido que pude salvar) y 800 ISO

El Petit Komité es un lugar tranquilo e invita a quedarse incluso después de comer. Tiene un fabuloso porche en el que, seguramente no habrá problemas de luz, a no ser que vayas a cenar.

Yo fui de noche, así que, aquí fuera la cámara también tuvo mucho que decir.

Para este caso utilicé una cámara sin espejo. Estoy seguro de que contribuyó, junto a mis movimientos sibilinos, a que el gato se mantuviera en su sitio tras varios disparos absolutamente silenciosos y así captar su estado de comodidad.


Gato, sonríe. by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/8, f/2, 1000 ISO y suaves movimientos y cámara sin espejo

Bueno, pues eso es todo. Recordad las 5 normas básicas para hacer fotos en los restaurantes románticos:

  1. Cámaras que aguanten ISOs altos. Hoy en día la oferta es amplia, aunque la cartera para hacerse con cualquiera de ellas también lo debe ser.
  2. Objetivos luminosos. Cada vez lo son más, pero los precios no varían y continúan siendo caros.
  3. Buen revelado digital. Algunos conocimientos de revelado (yo utilizo el Adobe Bridge).
  4. Concentración. Hay que darse cuenta de que el diafragma del objetivo está abierto al máximo.
  5. Y saber hacer.


Libro por escribir by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/15, f/2, 2000 ISO y sin miedo

Bienvenidos al oscuro mundo de los restaurantes románticos.

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