“Me lo pido”, con José Manuel Navia

Publicado en Fotografía el May 24th, 2014 por diegojambrina

Clase Magistral de fotografía de José Manuel Navia

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El pasado sábado 17 de mayo, el Club Deportivo Eibar organizó una nueva jornada de fotografía. Y, como cada año, me senté y esperé a que el ponente nos hablara de su obra, pero no lo hizo. Al menos, no como suele ser habitual. En esta ocasión, lo importante no era el fotógrafo presente, sino los fotógrafos que estamos por llegar.

José Manuel Navia nos hizo dos preguntas: ¿qué fotógrafo quieres ser? y ¿qué fotógrafo puedes ser? Y entonces empezó todo.

La primera respuesta es más o menos fácil. Si te gusta la fotografía de calle perfectamente encuadrada de Cartier-Bresson, solo tienes que pedírtelo: “Me pido ser Cartier-Bresson”. O si te gusta la fotografía pura de la grandiosidad de la naturaleza, te pides ser José Benito Ruiz. O si a ti lo que te va es la acción y el riesgo y te puede lo de contar lo que se vive en las guerras, te pides ser Robert Capa. Tú decides.

Bueno, no del todo. Tu entorno tiene mucho que decir, y, como decía Navia, si tienes mujer, hijos y más letras con el banco que el abecedario, la guerra la tienes en casa por plantearte siquiera convertirte en fotógrafo de guerra. Así qué, piensa muy bien la respuesta. ¿Qué fotógrafo puedes ser?

Así comenzó una Master Class, que con el paso de los minutos se convirtió en una clase magistral de fotografía. Y la diferencia es abismal.

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Ahora, en este blog, me hubiera gustado hacer un resumen de la jornada, pero me resulta hasta insultante siquiera intentar parecerme a algo de la clase magistral de Navia. Así que, me he decantado por una recopilación de frases que me parecen de gran utilidad para cualquiera que haga fotos, es decir, para los fotógrafos, porque “si haces fotos, eres fotógrafo”, ¿o no?

Una aclaración más: algunas son citas casi literales del propio Navia, otras son ideas y otras son citas o ideas de otros fotógrafos que Navia mencionó, como Eugene Smith, Paul Strand y otros clásicos. Lo malo es que no sé cuál es cuál. Mil perdones. Fue la emoción del momento que anuló mi capacidad -escasa- de buen alumno.

  1. Hay que vivir la fotografía con la ilusión de un amateur.
  2. Hay gente que piensa que se puede fotografiar viajando en pareja.
  3. Deja que el mundo se mueva. ¡¿Para qué te vas a mover tú?! No corras.
  4. La fotografía sirve para expresar certezas o expresar dudas.
  5. Una imagen tiene que ser un mensaje claro.
  6. La herramienta, como el photoshop, no es la que miente, es el fotógrafo.
  7. No hay que forzar la realidad, hay que creer en ella.
  8. Una buena fotografía significa mucho, pero no sabemos qué.
  9. Prescinde del zoom, para tomar distancia de la realidad.
  10. La mayoría de las mejores fotos están ya en las fotos que hemos hecho.
  11. La cámara es mi libreta de notas.
  12. No me gusta robar fotos. Robar no está bien.
  13. Las fotografías que quedan son las fotos sencillas.
  14. Contar historias más complejas con fotos más sencillas. ¡Eso es la hostia!
  15. A mí me interesa lo que pasa entre dos instantes decisivos.

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Texto: del de siempre, Diego Jambrina Merino.

Fotos: de mi nuevo amigo José Luis Revuelta Ibáñez ©Joselure www.joselure.com

 

Si queréis ver cómo fue la jornada con Tino Soriano del pasado año, pinchad aquí

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Bretaña, la región de la luz. Al oeste de París.

Publicado en Bretaña, Canon, Fotografía, Viajar el May 16th, 2014 por diegojambrina

La Parte I de mi viaje al pasado: Caminando por Bretaña.

Alguien escribió una vez que París era la ciudad de la luz, y así se quedó. Pues yo voy a escribir que Bretaña es la región de la luz, a ver qué pasa.

Las estrechas calles de esos magníficos pueblos construidos hace más de cinco siglos, bombardeados por la estupidez humana hace poco más de 50 años y rehabilitados por la sensibilidad que aún pervive en cierta gente crean encuadres muy atractivos para esos locos que pintamos con luz.

Además, Bretaña tiene una arquitectura originalmente religiosa, reconvertidas en lugares de culto al turismo, con una luz de colores especialmente atractiva. Me resisto a escribir que la luz es divina. Vaya, lo acabo de hacer.

Bretaña es un buen destino que visitar, pero habrá que tener especial cuidado en la época del año que se elige para ello. Las santas vacaciones que hemos tenido en abril fueron un acierto. Poco turista, salvo en Le Mont Saint Michel (frontera con Normandía), interrumpe en el encuadre sin previo aviso, pero si lo hace aprovéchalo y dispara. A veces mejora la composición inicial.

He oído que en verano, las estrechas calles se vuelven más estrechas por la cantidad de turistas extranjeros que se suman a los nacionales, pero si no hay opción de elección, no dejéis de ir. Siempre tendréis rincones y momentos olvidados por la mayoría.

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Viaje al pasado. Caminando por Bretaña.

Publicado en Bretaña, Canon, Fotografía, Francia, Viajar el May 11th, 2014 por diegojambrina

La parte II de mi viaje al pasado: Bretaña, la región de la luz.

Cuando camino por las calles y las ciudades de Bretaña, no camino por un lugar, sino por una época. Vannes, Vitrè, Rennes, Quimper, Dinan son simples nombres que rápidamente se olvidan. Un día estoy en Vannes, al otro en Dinan y al siguiente ya no recuerdo cuál es cuál. Pero esto, que podría parecer un motivo que desaliente su visita, es todo lo contrario.

En Bretaña disfruté como pocas veces lo he hecho en tierra francesa, y eso a pesar de que para disfrutar de un ambiente animado, el local adecuado es cualquier panadería un domingo cualquiera.

Será precisamente por eso, porque la tranquilidad lo inunda todo, por lo que estas calles me han llenado tanto. Claro que este sentimiento no es posible en Le Mont Saint Michel, una maravillosa roca unida al continente por una exigua lengua de tierra atestada de turistas, comercios para turistas y precios para turistas.

Y ¿entonces qué tiene de maravillosa? Pues su presencia en la distancia. Una vez dentro, se pierde todo el encanto y pocos son los momentos en los que encuentras motivos que capturar.

La marea es una de las grandes protagonistas de esta región, no solo de Francia sino del mundo. Es tan oscilante que con algo de baja mar es absolutamente imposible ver dónde carajo se ha metido el agua. Me hubiera quedado sentado en un silla el tiempo necesario para ver hasta dónde es capaz de irse el mar y cómo sube de rápido, eso sí, con una buena manta y unas cuantas cervezas locales bien frías. Dejaré, para otra visita, la sidra de la que tanto hablan los turistas y beben los bretones.

Volviendo al otro líquido, el nivel del mar maneja unas cifras difíciles de comprender para alguien que vive en el Cantábrico. Son unos 15 metros de desnivel, lo que sumado al hecho de que hay una plataforma continental con poquísima inclinación, es absolutamente imposible ir a darse un chapuzón sin perder de vista la toalla. Así que, se las han ingeniado para las épocas veraniegas.

Vuelvo para atrás para destacar otro de los motivos por los que no os podéis perder esta zona de Francia. Por cierto, es uno de esos territorios con un fuerte sentimiento nacional, pero no nacional francés sino bretón, algo que les hace dignos.

Volvía para atrás, decía, para insistir en el hecho de que caminar por Bretaña es caminar por una época pasada. Las casas de entramado de madera que aún quedan en pie, aunque dobladas por el tiempo y, se intuye, por una falta de rigor arquitectónico, son sin duda los responsables de esta sensación, pero se puede retroceder algo más de 500 años. Se puede retroceder hasta 5.000 años, cuando los rudos bretones eran capaces de poner en pie una piedra de 18,5 metros de altura y un peso de 280 toneladas. También podríamos decir que, además de rudos, eran inteligentes bretones, porque la fuerza no pudo ser suficiente.

Es en el Golfo de Morbihan donde se encuentra este menhir, llamado Brisé, concretamente en Locmariaquer. Ya no se puede ver en pie, pero aún así os aseguro que sus 4 partes impresionan bastante.

La imaginación se dispara viendo estos restos megalíticos y la carne se te pone de gallina cuando entras en una de estas construcciones.

Desperdigados por la zona, se pueden encontrar bastantes dólmenes de diferentes tamaños, pero todos en buen estado de conservación, aunque algunos de ellos han sido invadidos por casas de este siglo. ¿Se podría llamar arquitectura de fusión?

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