Destinos para viajar, padecer y disfrutar

Publicado en Fotografía, Viajar el July 24th, 2012 por diegojambrina

Hace unos días defendí el derecho a vivir experiencias desagradables. No es que me guste pasarlo mal, pero prefiero mil veces moverme por un país desconocido, aunque tenga que hacerlo en un tren por donde andan a sus anchas ratas, cucarachas, pulgas y turistas borrachos como cubas, a quedarme en mi limpia, aburrida y conocidísima casa.

Para mí, vacaciones significa viajar. Y viajar es vivir experiencias, y, éstas, a veces, pueden resultar no aptas para todos los estómagos. Pero, qué importa, los malos ratos del presente se convierten en divertidas anécdotas del pasado.

Bueno, y ¿cuáles son los mejores destinos? Eso es lo de menos, aunque si el idioma no se parece en nada al mío, mejor que mejor.

Aquí tenéis 5 destinos muy recomendables:

Vietnam

Mercado en Sapa, Vietnam

Lo mejor: La diferencia cultural. Es tan distinto a nuestra forma de vida que todo te llama la atención. Las ciudades, los pueblos, el paisaje, el clima, la gente… todo es diferente, diferente y maravilloso. Tienen un paisaje espectacular y muy variado. Puedes elegir mar, interior, llanuras y montañas. Aunque lo mejor es elegirlo todo.

Lo peor: La pesadez de los taxistas, en todo el territorio, y las vendedoras de Sapa, aunque al final acabas entablando conversación con ellas y haciéndote fotos.

La comida: Sólo una cocina la supera, la vasca. Pero he de reconocer que la vietnamita es muchísima más saludable.

Más información: Aquí. Y aquí.

Irlanda

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Lo mejor: El paisaje costero del suroeste de la isla y el ambiente de los pubs, tabernas y bares. Podría haber especificado más, diciendo que es en Temple Bar donde se vive entre pinta y pinta de Guinness un ambiente fabuloso, pero sería quitar mérito a cada ciudad, pueblo y rincón de Irlanda, y no sería justo.

Lo peor: El tiempo. Lluvia cada día es lo que te espera en agosto, pero es el peaje que hay que pagar por disfrutar de sus verdes paisajes. Además, siempre te puedes refugiar en sus pubs, tabernas y bares.

La comida: Bastante floja, pero tienen la sana costumbre de meter en cada menú la “sopa del día”, por lo que podrás comer sano, ligero y barato.

Más información: Here. And here.

Roma
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Lo mejor: El arte, la arquitectura y la historia. Sé que no es un país, y que puede parecer excesivo centrar unas vacaciones de verano en una sola ciudad, pero es tan grande, tan grandiosa, que dos semanas en la que fue la capital de un imperio pueden llegar a resultar escasas.

Lo peor: Los turistas. Muchos y muy pesados. Competirás con ellos en cada museo, en cada restaurante, en cada calle. Pero hay trucos, como levantarse y acostarse pronto.

La comida: Pues buena, qué te voy a descubrir yo. Pero ojo con los precios. En Roma se puede comer poco y caro, pero también mucho y barato. Eso sí, la pizza te tiene que gustar.

Más información: Ulteriori informazioni.

Provenza

Luz y color en las calles de Arlés by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Lo mejor: Los pequeños pueblos de casas claras y contraventanas de colores. Hay muchos pueblos con un encanto especial, pero Arlés es lo mejor de lo mejor. Tienes callejuelas, paseos por la ribera del río, mercados, ruinas romanas y el espíritu de Vincent Van Gogh en cada rincón.

Lo peor: Los horarios. Mercados, restaurantes, bares, museos… todos tienen prisa por irse a sus casas.

La comida: Con dinero se come muy bien. Con poco dinero, no se come, ni bien ni mal, simplemente se ayuna. Pero si esa opción no te gusta, puedes abastecerte en los mercados de la mañana de comida preparada o queso para picar y vino para tragar.

Más información: Ici. Ici aussi. Et plus.

India
Turbantes by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

 

Lo mejor: La arquitectura. India es un país inmenso, así que me centraré en el llamado “triángulo de oro”. Aquí hay unos palacios maravillosamente conservados o rehabilitados que provocan el síndrome de Stendhal. Es muy recomendable ir cuanto antes para evitar el excesivo calor y las avalanchas de turistas.

Lo peor: La normalidad con que los indios viven la miseria extrema de una gran parte de la población.

La comida: De la comida callejera nada puedo decir. El aspecto de las cocinas no invita a comer. No me atreví a dar un bocado. De la comida que se ofrece en los restaurantes puedo decir que no está mal, pero es muy poco variada.

Más información: Aquí. Y aquí un poco más.