La fotografía digital es mucho más que apretar un botón

Publicado en Fotografía, París, Viajar el July 26th, 2011 por diegojambrina

Las vacaciones para un aficionado a la fotografía como yo son, por un lado, una gran oportunidad para disfrutar apretando el botón, y, por otro, un gran suplicio. Porque, claro, caminas por la calle y todo lo que ves es nuevo, y, por tanto, atractivo, pero también ocurre que no paras de pensar ¿será esta una buena foto?, ¿qué podría hacer para que sí lo sea?

Bueno, pues lo primero es mirar a tu alrededor y si ves a algún otro turista mirando por su cámara al mismo sitio que tú, ya puedes desistir; eso que pensabas que podría ser algo especial, no deja de ser una turistada.

Cierto que hay motivos que por sí solos llenan el encuadre y tan sólo hay que dejar hacer a la cámara, pero con eso no consigues una gran foto. No puedes hacerla sólo con lo que te dan a ti, tú tienes que dar algo. Y ese algo es creatividad.

Los fotógrafos, los grandes fotógrafos, deben ser creativos. Menuda obviedad ¿verdad? Ya, es obvio, pero muchas veces las obviedades se olvidan y se acaba sucumbiendo a la grandiosidad de la realidad.

Pero esto no es lo que ocurre en este caso. Con esta fotografía, el profesional Dani Jambrina no sólo muestra Notre Dame desde un punto de vista diferente, tanto que apenas es protagonista en la fotografía, sino que crea una instantánea que no lo es. Se ve movimiento, se ve libertad, se ve naturaleza, se ve belleza, se ve París… se ve una gran fotografía.

Y, sí, claro que es mi hermano el autor de la obra, pero por eso mismo soy más crítico con él que con cualquier otro.

A The Black Crowes el escenario les quedó grande

Publicado en Música el July 10th, 2011 por diegojambrina

En el bbklive el escenario principal, donde ayer 9 de julio tocó The Black Crowes, tiene unas dimensiones bastante grandes, más para unos grupos que para otros. El año pasado tocaron en ese mismo lugar Rammstein y le sacaron todo el jugo que pudieron; llamaradas de fuego, varios niveles, plataforma móvil, fuegos artificiales … Pero ayer, el escenario parecía un nido de cóndor para 6 diminutos cuervos.

Y es que ninguno de los integrantes de esta mítica banda de rock se movió más allá de su m2 asignado. ¡Y ni falta que hacía! Estos son de la vieja escuela, de los que te hacen vibrar el pecho de emoción con cada acorde de guitarra o grito del señor Robinson. Música rock para alimentar el alma de los 70, un alma que se niega a crecer.

El de ayer fue un gran concierto. Han cambiado algunos integrantes de la banda, pero tienen un ojo que ya lo quisieran las águilas. Saben elegir a lo mejor de lo mejor, y ese guitarrista, al que no le había visto hasta ayer, demostró ser un auténtico fenómeno de la guitarra eléctrica. Caña, caña, caña… sí, señor, mucha caña.

Pero, lamentablemente, no la suficiente para mejorar el recuerdo que aún mantengo del anterior concierto que vi de ellos, hará unos 15 años en Pamplona.

Allí estuve yo, en primera fila, frente al gran Marc Ford, hipnotizado con su música, flipando con su flipe. ¡Joder, si es que no abrió los ojos en los primeros 25 minutos del concierto! Pero qué más da cómo esté, si es capaz de hacer lo que hizo.

En fin, lo de ayer estuvo muy bien. Pero lo de años anteriores parece que no se volverá a repetir.

Grabé un par de vídeos, pero el sonido es tan nefasto que os pongo éste de otro de los fanáticos que allí nos dimos cita.

Y también este otro. High head blues: una canción que no sonó ayer, pero que hubiera pagado el doble por volverla a escuchar en directo. Una canción que va tomando fuerza a medida que avanza. Maravillosa.